EMPEZANDO

En mi vida he conocido muchísimas muchísimas personas, entre ellas algunas que habría querido no conocer, sin embargo, el tiempo me ha ayudado a entender que era necesario que las conociera, por cuanto a unas las debía conocer para que me enseñaran a no ser como ellas y otras para poder entender cómo combatirlas y no sólo evitarlas, pues muchas veces tropezamos con personas negativas y nos alejamos de ellas para que no nos perjudiquen pero al final se atravesarán en la vida de otras personas a quienes buscaran dañar, si eres de cierta manera, lograras evitar que seas tú la dañada y si eres de otra cierta forma, irás más allá y lograras que no te dañe a ti pero tampoco a otras personas .

Lo cierto es que, de tantas personas que he conocido, muy pero muy pocas, casi en un número ínfimo, es más, creo que puedo decir con toda certeza cuantas se interesaron alguna vez en ayudarme a estudiar, muchísimas veían y alababan mis capacidades, habilidades y el mucho potencial que tenía, pero nunca ninguna jamás dijo "te voy a ayudar a estudiar", créanme: NUNCA JAMAS, NINGUNA.

Sepan que nunca fui al preescolar porque mi madre, cuando yo tenía la edad de educación preescolar, padecía una enfermedad que la mantuvo mucho tiempo en cama, las complicaciones de su enfermedad impidieron que tuviera lo que con mucha frecuencia decimos "una vida normal" y por tanto, mucho menos organizada, la mayor parte del tiempo estaba en la casa de alguien esperando que ella falleciera ya que algunos diagnósticos decían que sufría de cirrosis y otros en cambio que tenía leucemia, enfermedades que para aquellos tiempos (años '70) no contaban con ningún tipo de tratamiento, eran escasamente atendidas con morfina, con lo cual apenas proporcionaban al enfermo un poco menos de dolor, pero no para combatir o atacar la enfermedad como tal, pues los estudios científicos no eran tan avanzados como en estos tiempos.

Cuando mi madre falleció quedamos huérfanos 4 niños de 7, 4, 3 y 2 años de edad. No se cuantas personas que me lean tendrán una idea de lo que implica tal situación pero créanme, es de las peores que le puede pasar a una persona, sin embargo, paradójicamente les cuento que no tengo ningún recuerdo de la misma, ustedes pueden creer? nada? nada, no recuerdo absolutamente nada de esos aciagos tiempos de mi vida y en realidad, ni de los primero años de mi infancia, sería mi abuela paterna quien me contaría esas pocas cosas, muchos años después.

Lo que puedo decir es que logré estudiar la primaria no porque fuera algo que le importaba a quien fuera legalmente mi "padre" o demás familiares cercanos, sino porque ese señor consiguió en un internado de niñas la solución para desprenderse de mi hermana pequeña y de mi, por ello, pude estudiar desde 1° grado hasta 5° de primaria en un colegio de monjas en el Country Club de Caracas. Saben donde queda eso? ummmmm es una zona de gente rica jajajajajaajaja, irónico no? Éramos 4 hermanos, tres hembras y un varón, quien era el más pequeño; estuvimos con bastante frecuencia a cargo a mi abuela paterna durante la enfermedad de mi madre, pero también desde el momento en que mi madre falleció. Para ese entonces el señor tenía algo de dinero, pero además tenía un deseo absoluto de deshacerse de sus hijos, por lo que hizo un buen pago adelantado en el referido colegio con tal de que nos dejaran allí la mayor cantidad de tiempo, por ello, aun cuando los fines de semana los padres se llevaban a  casa a sus hijos, a mi hermana y a mí no nos iban a buscar casi nunca, rara vez en las fiestas de carnaval, semana santa y navidad que era cuando mi abuela paterna aceptaba que pasáramos varios días en su casa, en las vacaciones escolares era que nos llevaban a casa de esa misma abuela que era y fue la única que conocí, de hecho, éramos las ultimas que salíamos en esa época de vacaciones escolares y éramos las primeras que regresábamos; así fue como logré alcanzar el 5° de primaria.  

En un acto de aquellos que marcarían mi memoria, crecimiento y de hecho mi personalidad, fue cuando me escapé de casa de mi abuela y fui a exigirle a ese señor cumpliera con sus obligaciones y me pusiera a estudiar porque yo quería terminar mis estudios y fue cuando su "esposa", por interés, cedió a recibirme en su casa, pues, iba a tener un niño y necesitaba a alguien que la ayudara en la casa con los quehaceres y además con el cuidado del niño, accedí, ya que para el momento y la edad que tenía era el mejor trato que se me podía atravesar. Fue así como logré finalizar mis estudios de primaria. Más nunca estudiaría...!

Pasaría el tiempo y con una niñez y adolescencia muy complicada, no pude realizar los estudios que me correspondían conforme a mi edad, pues, desde los 11 años fui a formar parte de los desgraciados "niño de la calle" de aquellos tiempos y sólo hasta los 15 años con mucho esfuerzo y luego de varios intentos logré ingresar al INCE ¿recuerdan esa institución pública? era tremenda institución, puedo dar fe de ello. Realice un curso de Secretariado Comercial que duraría 18 meses, en razón del cual a los 12 meses si tenias cierto rendimiento académico eras contratada por las empresas que cumplían con una obligación legal que era contratar Aprendices del INCE para que realizaran Pasantías. A los 12 meses exactos fui contratada por la empresa MAVESA, S.A., tal y como decía Will Smith en la película "En Búsqueda de la Felicidad" ese momento de mi vida se llamaría "Adiós al Hambre"; dentro del paquete contractual, mediante el cual se me asignaba un sueldo que en realidad era como una beca o bono, adicional a ello me entregaban mensualmente una bolsa de productos MAVESA, S.A., no era una bolsa, era "la señora bolsa", si mal no recuerdo traía como 20 productos, entre ellos: mantequilla, mayonesa, jabón en panela y en polvo, vinagre, aceite, en fin, era un importantísimo beneficio, más que todo por las condiciones precarias que yo venía enfrentando desde hacía varios años.

Finalice las Pasantías y fui asumida con un contrato de un año por MAVESA, S.A., se trataría de un año muy satisfactorio, pude hacer muchas cosas para cambiar mi mala situación, crecí y cambie mis perspectivas sobre mi futuro más inmediato. Gracias al INCE cuando culminó el contrato laboral con MAVESA, S.A:, logré otro contrato de trabajo en la OLIVETTI DE VENEZUELA ¿se acuerdan la de las maquinas de escribir Olivetti? bueno, esa empresa, allí trabaje otro año, pero lamentablemente me enamoré de quien sería luego el padre de mis 3 hijos; abandonaría cualquier idea mínima de realizar algún tipo de estudio, pues, renuncié al trabajo para entregarme de lleno a la crianza de mi primera hija; tenía 17 años cuando quedé embarazada de mi hija mayor, y 18 para cuando nació la segunda. A partir de ese momento quedaron excluidos de mis proyectos a corto y mediano plazo, los estudios.

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